Expertos nacionales e internacionales analizaron las claves para desarrollar una cadena de suministro eficiente y competitiva durante la Primera Conferencia de Energía Eólica Marina de Colombia.
Barranquilla, 7 de noviembre de 2025.
En el marco de la Primera Conferencia de Energía Eólica Marina de Colombia “De la Licitación a la Acción”, realizada en la Universidad del Norte, se desarrolló el panel “Cadena de suministro”, moderado por Alberto Madero, socio fundador de Madero Asociados, con la participación de expertos nacionales e internacionales del sector energético.
El espacio abordó los principales desafíos y oportunidades para construir una cadena de suministro eficiente y competitiva que respalde el desarrollo de la energía eólica marina en Colombia y en la región.
Participaron Fernanda Kato (Woods Hole Group, EE. UU.), Alberto Vives (ANDI Seccional Atlántico-Magdalen), David Delgado (JUMBO Consulting Group, Madrid), Javier Ricardo Ruiz Vargas (Hitachi Energy) y John Crye (Elektron, ex Oceantic Network, EE. UU.).
Durante su introducción, Madero destacó que “el futuro de la energía eólica marina no depende solo del viento y las turbinas, sino de todo lo que hay detrás: los puertos, las fundaciones, los cables, las embarcaciones y las alianzas inteligentes entre industria, academia y gobierno”.
La Hoja de Ruta para la Energía Eólica Marina en Colombia (2022) identifica fortalezas clave en áreas como consultoría legal, ingeniería y metalmecánica, pero también limitaciones en manufactura especializada —fundaciones, torres, cables y embarcaciones de instalación— que aún restringen una participación local más amplia.
Los panelistas coincidieron en que la escala del mercado colombiano sigue siendo uno de los principales retos. Con una proyección de menos de 1,5 GW hacia 2050, el país por sí solo no tendría la demanda suficiente para sostener una cadena de suministro completa.
Sin embargo, la creación de alianzas regionales latinoamericanas podría abrir la puerta a un modelo compartido de producción y servicios, fortaleciendo la competitividad y resiliencia del continente.
A pesar de los desafíos, el diálogo mantuvo un tono optimista. Colombia cuenta con una ubicación estratégica en el Caribe, una base industrial sólida (por ejemplo, en la producción de acero) y un ecosistema técnico en expansión, condiciones que podrían convertirla en un hub regional para la energía eólica marina.
De acuerdo con estimaciones del Ministerio de Energía y el Banco Mundial, el país podría generar más de 26.000 empleos equivalentes a tiempo completo (FTE) y superar los USD 3.000 millones en producción económica interna para 2050, impulsando la innovación, el empleo calificado y la transferencia tecnológica hacia sectores de alto valor agregado.
Además, la reconfiguración del mercado internacional, tras la desaceleración de proyectos en Estados Unidos y Europa, abre una ventana para que Colombia y América Latina atraigan nuevas inversiones y se integren a las cadenas globales de valor del sector eólico.
Entre los puntos de consenso, los panelistas resaltaron la necesidad de políticas públicas estables, marcos regulatorios previsibles y alianzas sostenidas entre gobierno, industria y academia.
La construcción de una cadena de suministro robusta requerirá planificación, formación técnica especializada, inversión en infraestructura portuaria y una coordinación regional efectiva.
“Si queremos que Colombia avance del potencial a la realidad, debemos sincronizar logística, política, industria y mercado como piezas de un mismo engranaje”, concluyó Madero.
El panel cerró con una reflexión compartida: la energía eólica marina no solo representa una oportunidad energética, sino también industrial y tecnológica.
Su desarrollo permitirá repensar la política industrial del país, fortalecer la competitividad del Caribe colombiano y consolidar una economía más limpia, innovadora y resiliente.
El desafío que queda planteado no es únicamente técnico, sino de visión y cooperación: construir una cadena de suministro capaz de sostener la transición energética y proyectar a Colombia como un actor regional en la industria offshore.